a.
NOMBRE / SEUDÓNIMO: ROCCO VÉLEZ
/ (TRISTÁN BENNETTI – . ENZO
BECK - RINOEE)
b.
NACIONALIDAD: ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA
c.
LUGAR DE RESIDENCIA: WIEN,
AUSTRIA / CIUDAD DE NUEVA YORK
d.
AŇO DE NACIMIENTO: 1976
e.
FORMACIÓN ACADÉMICA: MD,
RELACIONES INTERNACIONALES
f.
IDIOMAS: CASTELLANO, INGLÉS,
ITALIANO, ALGO . DE
ALEMÁN
g.
PROSA O VERSO: AMBOS
h.
GÉNEROS: RELATO, POESÍA,
NOVELA, ENSAYO
i.
AREAS DE INTERÉS:
LA
CONDUCTA HUMANA, LA ASTRONOMÍA, CULTURA,
ANTROPOLOGÍA, GEOGRAFÍA, MÚSICA
(LOS SONIDOS DEL MUNDO), Y EL . ARTE
(EN TODAS SUS MANIFESTACIONES). LAS
LETRAS, LOS AMORES PROHIBIDOS, LOS SECRETOS,
LA FILOSOFÍA, TEOLOGÍA, LOS PECHOS DE PENÉLOPE CRUZ, UNA COPA (O UNA BOTELLA), LAS VIDAS VIVIDAS DE PRISA, LAS CIENCIAS POLÍTICAS, EL HUMANISMO, LOS BESOS ROBADOS,
VIAJAR (CADA VEZ QUE LA VIDA ME LO PERMITE), EL DEBATE, LAS CHARLAS CON LOS NIŇOS: CON DESCONOCIDOS, LOS SUEŇOS, Y EL AMOR (PARA SER MENOS INDISCRETO).
2.
DATOS BIOGRÁFICOS:
Rocco Vélez
nace en la ciudad de Nueva York, en Noviembre 23 de 1976; aunque esto, sin
lugar a duda, es completamente cuestionable. Si alguien tuviera el descaro de preguntarle
sobre su lugar de nacimiento; seguramente éste le contestaría: “Soy un ciudadano
del mundo. Y a mí no me hablen pamplinas
acerca de las fronteras creadas por el hombre…” De familia numerosa, fragmentada, y esparcida
por el globo; a Rocco Vélez le nació el amor por las letras desde muy temprano
en su vida. Cuando me di a la tarea de
conversar con algunos de sus familiares y amigos más cercanos con el fin de
redactar esta breve biografía, entendí el gran rollo en que me andaba metiendo. Algunos de estos fueron incluso tan “gentiles”
que me ofrecieron uno que otro “adjetivo” que, según ellos, describen a nuestro
amigo. Entre estos: gitano, escurridizo,
solitario, complejo, tenaz, inteligente y cabrón. Éste último, personalmente lo
considero muy adecuado. Tiene un hijo de
ocho años, aunque pudieran ser dos, o tres; y por supuesto, este dato –según
él– es completamente debatible.
Cursó estudios
en Relaciones Internacionales e Historia en HPU,
Hawaii; lugar en donde además residió por varios años. Ha vivido en varias ciudades de los Estados
Unidos y Europa, y actualmente mantiene residencia temporal en algún lugar
desconocido del Caribe en donde dedica su tiempo a las letras, al estudio, y al
periodismo.
Ha escrito decenas
de relatos y ensayos en varios idiomas.
Varios poemas; ya que confiesa que la poesía lo debilita. Su primera novela: Los Árboles Invisibles,
será publicada próximamente bajo una casa editora Española. Entre sus obras publicadas se encuentran: Skipping Stones, relato publicado en la
revista virtual Islandesa (). Además, a
escrito los relatos: Tres Putitas y… ¡Salud!, La Séptima Cuerda, Sale di Mia,
Pròfugs de Barcelona, Retrato de un Hombre Desconocido, Around the World on
Coke, El Raval, Ícaro y los Otros, The Man Who Feed the Birds, El Vals de los
Muertos, entre otros.
Amante de la
naturaleza, de la música, y de los besos en francés; Rocco Vélez se
autodenomina como un estudiante de los hombres, y como un aprendiz de la
vida. Autodidacta, cabeciduro, y viajero
incansable son algunos de los términos que comúnmente utiliza cuando le da por
describirse a sí mismo. Sus mayores
miedos son la muerte y la guerra. Desprecia el racismo, la injusticia, la
pobreza, y el sonido del teléfono cuando comparte (ocasionalmente) con alguna
dama. Y su sueño, el cual alega aun no haber podido realizar por simples
razones logísticas, lo es construir su propia familia. Aun espera por su primer amor del jardín de
niños, y que esta finalmente le diga que sí.
Sus amigos le llaman –lógicamente en secreto–: “Gufo”.
3.
PUBLICACIONES:
▪ Departamento de Turismo de Islandia: Concurso
de Relatos - Inspirado por Islandia, 2011.
▪ Okanagan:
Concurso de Relatos, 2008
4.
ENLANCE
A FACEBOOK / PÁGINA WEB:
▪ www.roccovelezlettersfromexile@blogspot.com
6.
CORREO ELECTRÓNICO:
1.
BREVE TEXTO DE SU AUTORÍA:
La vieja, con
sus verdes ojos, saltones y tremebundos, me contó la historia de Silbido
Gitano. Y me contó, con su habitual
seseo, de la noche en que éste se le apareció en el asiento trasero del auto
mientras conducía hacia el hospital con dolores de parto, con mi cabeza ya
visible entre sus piernas. Me dice –y en
ocasiones se ríe con la mirada, como una niña– que aquella noche llovían ranas,
que se pasó tres luces en rojo, y que el hijo de puta de mi padre había salido
en un viaje de negocios, y que le tomó treinta años encontrar el camino de
regreso. De repente, unos ojos oscuros
se cruzaron por el espejo retrovisor, y ella, del gran susto, gritó tan fuerte
que salí disparado de su cuerpo y caí entre sus pies.
“¿Qué quieres?”, le preguntó la vieja. “¿Quién eres?”,
concluyó.
“Silbido Gitano”, le contestó el espectro. “Y lo que
quiero es muy simple: quiero el cuerpo de su hijo.”
“Ya veo…”, añadió la vieja, ya menos asustada. “¿Y desde
cuando buscas volver?”
“Verás…”, titubeó Silbido. “Hace unos minutos nuestro auto se accidentó.
Mi mujer y yo morimos, pero nuestro pequeño hijo sobrevivió. Un auto a toda
velocidad se nos atravesó de frente. Y me gustaría quedarme por algún rato, bueno,
por el tiempo que el cuerpo de su hijo me lo permita, para ver crecer el mío,
que lo ha perdido todo.”
La vieja me
cuenta que lo miró fijamente a los ojos, azules y atormentados. Que los harapos que vestía estaban
ensangrentados, que había nobleza en su arrugado rostro, y que finalmente
aceptó. Cuando despertó, me cuenta que un doctor joven y guapísimo me colocó sobre
su pecho. Y que éste le preguntó:
“¿Cómo se llamará el niño?”
Y por entre la
puerta perniabierta, unos ojos le pedían con clemencia llamar su nombre, y
regalarle mi cuerpo; ya que había sido ella quien le arrancó con sus manos el
suyo.